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HISTORIA DE CÓMO EMPEZÓ PANCHO VILLA

Doroteo Arango Arambula nació el 5 de junio de 1878 en el rancho Río Grande Edo. de Durango. Sus padres fueron Martín Arango y Micaela Arámbula. Toda la familia trabajó en la hacienda de Gorgojito. Cuando murieron los padres de Doroteo él se hizo cargo de la familia. Cuando tenia 17 años de edad, el dueño de la hacienda de Gorgojito abuso de su hermana.

Martina, le dijo a su hermano Doroteo:

- hermanito el amo me obligo y abusó de mi, que hago

Doroteo, le contestó:

-no te apures hermanita, vamos con el amo para que te cumpla, casándose contigo.

Y de inmediato se dirigieron a la hacienda con el amo. Pero antes Doroteo descolgó la carrillera de un gancho de madera como antes se acostumbraba.

En la carrillera iba la Pistola que era de su padre Martín, y Doroteo se la fajó y se fue acompañado de su hermana. Al llegar, hablaron con el amo y Doroteo le pregunto a éste:

¿Está dispuesto a casarse con mi hermana? Si así lo hace todo quedara en paz.

El amo le contestó: ¿yo casarme con una criada? ¡Nunca!

Entonces Doroteo se enfureció por la humillación que el hacendado le hacía a su familia.

En el acto saco la pistola y le tiró un balazo en la pierna al amo y se dio a la fuga.

Anduvo por un lado y por el otro trabajando de comerciante, agricultor, amador de caballos y de mil empleos más para ganarse la vida honestamente...

Cuando de pronto se encontró unos caballerangos y amistosamente echaron una platicada refiriéndose a sus vidas de ambos y tomándose una cerveza; se fueron cada cual para su lado.

Doroteo a los 22 años cuando trabajaba de caballerango andaba mejor vestido, no dejaba de pensar en los abusos del poderoso y del mal gobierno en su patria, no dejaba de recordar a su familia y que a veces hasta decía:

- Creo que mi familia es todo aquel mexicano y no mexicano que ha sufrido las injusticias y atropellos de los caciques y los poderosos porque en eso no nos parecemos, porque mi vida ha sido puro sufrir, pero esto me da a conocer que mi deber es defender al débil y a quien luche por la justicia mientras Dios me dé licencia..

Enseguida nuevamente se encontró con aquellos caballerangos con los que había platicado y le hicieron una invitación para reunirse con el jefe a quien ya le habían contado la trayectoria de Doroteo Arango que al parecer traía la soga aastrando. El jefe de ellos se llamaba Pancho Villa. Eran de una banda de cuatreros muy poderosa y Doroteo al recibir la invitación, se encontraba confundido entre aceptarlo o no, pero viéndose perseguido por el gobierno y caciques poderosos, aceptó la invitación de Pancho Villa porque éste le prometió que en su grupo ya no tendría problemas con la ley. Se incorporó al grupo, pero Doroteo tenía como fin actuar en defensa de la justicia y ahí empezó a ver muchas injusticias que no eran de su agrado, pero recibía órdenes, y tenia que cumplirlas.

Poco tiempo después, en un atraco hirieron gravemente a Pancho Villa y el mismo jefe, al reconocer la capacidad de decisión y valentía que caracterizaban a Doroteo Arango y sentir muy cerca su fin no dudó en llamarlo para hacerle una petición. Cuando Doroteo se hizo presente al llamado, Pancho villa le pidió un favor diciéndole:

Doroteo, te mande llamar, porque entre tantos hombres, sólo en ti vi la capacidad y quiero que mi nombre no desaparezca y en la agonía de mi muerte te pido que tú lleves mi nombre...

Doroteo, viendo que este era el ultimo deseó del moribundo, lo aceptó, y desde ese momento y se convirtió en Pancho Villa.

Doroteo Arango, ahora llamado Pancho Villa, quedó como el nuevo jefe de la banda.

Mandó llamar a todos los jefes anteriores y a su gente y sin antes haber dado otra orden, ya reunidos, les dijo:

-El que quiera seguirme como su jefe, bien, y los que no, pueden irse a sus casas; el que me quiera seguir, si allá donde andábamos, robamos por órdenes en contra de nuestra voluntad, hoy les digo que el que me siga y se llegue a robar una gallina, lo fusilo. Así que los que ya saben como ha sido mi vida, no se engañen ni se dejen engañar! Siempre es más bonito hablar con la verdad.

Sin pasar mucho tiempo uno de sus hombres al pasar por un ranchito se le hizo fácil robar un guajolote; lo vio el dueño y le reclamó, y después de robarle el guajolote le disparó un balazo al dueño, pero cuando llegó con Pancho Villa, no faltó uno que le dijera lo que había pasado; entonces Pancho Villa le pregunto al ladrón:

¿Es cierto que tu te robaste este guajolote? Le contesto el ladrón que sí.

Sin esperar más, Pancho Villa, Dijo:

Párate ahí enfrente y lo mató en el acto cumpliendo con su palabra.

Con esto se comprobó que lo que dice Pancho Villa, lo cumple.